Lee el Capítulo 1

11064301_10202666682548283_1387987630_oSir Wilfredo

Sir Wilfredo era el caballero más corriente del más corriente de los reinos de Telluón: Tedium, el rincón más tranquilo y sosegado de todos los lugares del mundo. Sus gentes eran simples aldeanos pacíficos y ejemplares, nunca había grandes disturbios, y los ladrones y criminales pronto se desesperaban de deambular por unas calles tan aburridas, en las que no sucedía nada fuera de lo normal.

Esta era la razón de que Tedium fuera un reino que carecía de un ejército de acuerdo a los estándares de la época. Entre sus filas no se encontraban aguerridos caballeros deseosos de lucha y aventuras, sino más bien todo lo contrario: caballeros esmirriados y estirados que buscaban una vida tranquila y apacible.

El nombre de la inexpugnable fortaleza que coronaba el reino (lo de “inexpugnable” es un decir, ya que nunca nadie había intentado conquistarla) era Grey Castle. Tenía su rey y todo, aunque la monotonía y el aburrimiento eran los verdaderos señores de aquel feudo sin par en el que, desde su más tierna niñez, residía sir Wilfredo, que pronto pasaría a los anales de la historia como uno de los más grandes aventureros y caballeros de todos los tiempos. Aunque poco podía sospechar aquel desgarbado joven de pelo rubio pajizo, con más de un metro ochenta de estatura y rostro nada agraciado, lo que el destino le tenía preparado.

Los padres de Wilfredo habían sido mercaderes comunes y corrientes que, al no poder hacerse cargo de la manutención de un muchacho tan espigado y enfermizo, lo habían llevado a la fortaleza de Tedium para que se convirtiera en caballero. Ni que decir tiene que los padres de Wilfredo lo querían tanto como un labrador a su burro más útil, pero a la vista del cuerpo de aquel niño, pronto comprendieron que su hijo solo serviría para ocupar un puesto que no requiriera mucho esfuerzo físico: el de caballero real.

Cierto es que he dicho ya que la paz reinaba en Tedium, y es verdad; pero aun así, contaba con un ejército de caballeros, ataviados con armaduras plateadas y relucientes, poseedores de un grandilocuente porte recio y marcial. Quedaban muy elegantes sobre las almenas de Grey Castle o custodiando el salón del trono. Porque nunca sucedía nada extraño en Tedium o sus alrededores.

Wilfredo fue adiestrado durante años en el manejo de todo tipo de armas, pero sobre todo en lo relativo a desfilar con elegancia o a posar con ellas delante de los nobles y reyes de Tedium. Jamás destacó por encima de sus compañeros, y siempre se conformó con ir pasando las pruebas que le permitieran continuar su aprendizaje.

Y así, consiguió completar su formación y ser nombrado e investido caballero.

Si os habéis quedado con ganas del leer más, solo tenéis que PINCHAR AQUÍ y disfrutar de la lectura…

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